DERRIBANDO LOS MITOS DEL ESTRÉS

Cada día, como consecuencia de la vida moderna y agitada, se pueden ver a más personas estresadas. Sin embargo, a diferencia de lo que comúnmente se piensa, el estrés no siempre es malo y, en ciertos casos, es el motor para actuar frente a distintas situaciones.

Exceso de trabajo, problemas de convivencia o simplemente, un complicado examen final puede ser un causal de estrés. Pero hay que tener en cuenta que esto no es siempre una enfermedad, si no que por el contrario, muchas veces totalmente normal e incluso deseable.

El estrés es una condición fisiológica, en la que todo nuestro organismo está “sintonizado” para funcionar cognitiva y emocionalmente en forma óptima. “Los sistemas de neurotransmisores que controlan las funciones vitales, necesitan cierto nivel de estrés para que nuestro organismo pueda responder de manera expedita, eficiente y eficaz frente a las demandas del medio ambiente. En ese sentido, éste es un estado de alerta y de respuesta óptima.”, señala la Dra. Lina Ortiz, psiquiatra de la Clínica las Condes.

La realización de distintas tareas determina mantener diferentes niveles de estrés. Esta regulación la hace nuestro metabolismo, a través de las hormonas que facilitan el alerta, la fuerza física, la rapidez de reacción, etc. Esto explica que en situaciones de shock o estrés máximo seamos capaces de reaccionar de un modo impensable en nuestro diario vivir.

EL ESTRÉS COMO ENFERMEDAD

El estrés se hace patológico cuando se mantiene por un tiempo prolongado o cuando su intensidad es desmedida. Esto significa un gran desgaste para el individuo, tanto físico como emocional y lo predispone a enfermarse con más facilidad.

Los síntomas pueden ser leves, como cierta dificultad para conciliar el sueño, fallas en concentración y memoria, cansancio físico, o más severos, como irritabilidad, insomnio de despertar precoz, etc.

“Para muchas personas, esta condición se manifiesta a través de síntomas físicos, como crisis de colon irritable, dolores de cabeza, lumbago, exacerbación de cuadros de acné o psoriasis. El estrés puede empeorar cualquier respuesta fisiológica del organismo, afectando la inmunidad, lo que puede manifestarse como baja de defensas o respuestas anómalas de agresión al propio cuerpo”, agrega la especialista.

VIDA MODERNA

Hoy en día es cada vez más común vivir “estresado”. Según la Dra. Ortiz, esto se debe a que “las personas están sometidas a más demandas, el ambiente es más competitivo y la gente más ambiciosa, esto determinado tanto por las expectativas propias como por las ajenas. Aquí es importante saber priorizar y ordenarse. La seguridad y el conocimiento personal ayudan a establecer el proyecto vital de cada uno y a actuar en consecuencia”.

Sin embargo, existen individuos más propensos a estresarse. “Generalmente son personas muy perfeccionistas, autoexigentes e hiperresponsables, que tienden a que hacerse cargo de todo. Son sujetos muy atentos a satisfacer las expectativas que hay sobre ellos, las que suelen ser muy altas”, explica. Así también existen aquellos que por sus características de personalidad, difícilmente llegarán a estresarse alguna vez en su vida.

NO MÁS ESTRÉS

En términos de prevención, las personas deben ordenarse, organizarse y priorizar. “Cuando predominan los rasgos de personalidad que acabamos de describir, puede ser muy beneficioso para ese sujeto una intervención psicoterapeútica, destinada a darle más herramientas para una mejor adaptación; aquí es vital lograr conocerse a sí mismo y poder ver sus aspectos más frágiles, para protegerse. También es útil el ejercicio físico y la relajación”, destaca.

Además, hay que aprender a mirarse a uno mismo, desde lo más básico a lo más complejo, resolver los temas pendientes que pueden significar una distracción y reflexionar sobre los comportamientos y acciones que realizamos. También hay que dejarse espacios para uno mismo, que puede ser desde retomar alguna actividad que le gusta o darse el tiempo para pensar y relajarse.

“Cuando el paciente consulta por estrés, hay que evaluar que tan enferma está esa persona. En algunos casos, puede llegar con un cuadro depresivo, el cual debe tratarse con medicamentos. Lo más habitual es que el paciente necesite ayuda para el manejo de síntomas como el insomnio de conciliación y la angustia. A veces, es necesario el reposo médico por un par de semanas, inductores de sueño o ansiolíticos. Pero en otros casos, basta con ordenar los hábitos e iniciar algún programa de ejercicio físico para superar esta condición”, señala la psiquiatra.

Según la Dra. Ortiz, hay muchas personas que son habilosas, capaces de mirarse y de reconocer sus problemas y, con una breve ayuda profesional, pueden implementar mejores estrategias de manejo de las situaciones que las aquejan y finalmente superar sus problemas.

ENFERMEDADES Agravadas POR EL ESTRÉS

El estrés en sí, no produce enfermedades, pero si puede desencadenar ciertas patologías. Hay condiciones que uno acarrea genéticamente o a las cuales se es más vulnerable, que con situaciones adversas como el estrés, pueden manifestar enfermedades. Algunas de ellas son:

  • Psoriasis.
  • Dispepsia
  • Gastritis
  • Ansiedad o angustia
  • Colitis nerviosa
  • Migraña
  • Depresión
  • Hipertensión arterial
  • Infarto al miocardio
  • Trombosis cerebral
  • Conductas antisociales
  • Psicosis severa
  • Enfermedades autoinmunes, como artritis reumáticas, lupus, polimiositis y fibromialgia.

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