VACUNAS DEL FUTURO

¿No sería mucho más fácil un mundo donde las enfermedades no existieran? Lamentablemente aún estamos lejos de que eso ocurra, sin embargo la ciencia rápidamente se acerca a una nueva tecnología que solucionará decenas de dolencias: las vacunas integradas en los alimentos.

En algunos años más, las jeringas e inyecciones podrían estar en peligro de extinción. Todo esto gracias a un grupo de científicos de la Universidad Católica que están desarrollando un nuevo sistema de vacunación. Éste consiste en la modificación de frutas y verduras que expresan proteínas de un patógeno las cuales serían reconocidas por el sistema inmune haciendo que el cuerpo se defienda frente a algunas enfermedades.

Hasta el momento, se está experimentando con el tomate, al cual se le ha introducido el gen determinado para combatir la Hepatitis C. Pero la idea es utilizar también otro tipo de frutas y verduras que se consuman frescas como la zanahoria, la lechuga, la manzana y la pera. Una papa, por ejemplo, no sería un buen alimento para transportar la vacuna, ya que al someterla a un proceso de cocción, perdería muchas de sus propiedades.

Esta tecnología debería resultar exitosa para patógenos del tracto respiratorio y digestivo tales como influenza, salmonella, algunas colis, helicobacter, que son problemas asociados con sangramientos del intestino, y para el virus sincicial.

El experimento aún está en la etapa de investigación. Sin embargo, Chile es el país pionero de Latinoamérica en desarrollar esta técnica médica. Para el Dr. Patricio Arce, del departamento de Genética Molecular y Microbiología de la Universidad Católica y uno de los impulsores del experimento en el país, “esta tecnología tiene mucho futuro. En Estados Unidos ya existen invernaderos con este tipo de alimentos y en Europa también se está comenzando a utilizar. Pero ninguno de ellos se va a preocupar de desarrollar una vacuna para un patógeno del tercer mundo. Éste es un gran desafío, porque si nosotros no lo hacemos, nadie más lo va a hacer”.

ADIOS A LAS INYECCIONES

Según el Dr. Arce, seguramente en un futuro no tan lejano y gracias a esta tecnología aún en desarrollo, un amplio rango de vacunas se administrará vía ingesta, lo que significará que ya no será necesario someterse a constantes y dolorosos pinchazos para prevenir distintas enfermedades.

Las vacunas convencionales contienen generalmente los patógenos atenuados. Esto significa que, por ejemplo, a un virus se le hace algún tratamiento térmico con sustancias químicas que hacen que el patógeno deje de serlo. Esto es inyectado al cuerpo para que el sistema inmune lo reconozca como ajeno y se creen los anticuerpos necesarios. “Lo que nosotros estamos haciendo es reconocer los patógenos, llegar a sus genes e identificar aquellos que tienen que ver con las proteínas que son reconocidas por el sistema inmune. Eso lo transferimos a la planta para que así las personas sean sólo expuestas a la proteína que es reconocida por el sistema inmune”, señala el científico.

La manera de integrar la vacuna en los alimentos es bastante compleja. “Desarrollamos un sistema de regeneración que consiste en que a través de pequeños trozos de tejido, generamos una planta completa. Cuando tenemos ese sistema, hacemos el experimento de co-cultivo de los tejidos con una bacteria que introduce el gen o genes de interés, entonces la planta queda expresando estas nuevas proteínas que antes no tenía. Cuando uno come ese alimento, va a quedar expuesto a las proteínas del patógeno y por lo tanto va a desarrollar anticuerpos”, hace ver. Por ello es necesario que las plantas, además de consumirse frescas, tengan un nivel de expresión alto, es decir que haya una gran cantidad de proteína por peso del fruto.

El hecho de que se esté constantemente consumiendo alimentos con un patógeno integrado podría preocupar a la mayoría de las personas. Sin embargo, este alimento no será de ingesta permanente, sino que, habrá que determinar una dosis apropiada de alimento por persona. “Una vez que sepamos cuanta es la cantidad que se debe consumir, no va a ser necesario que se siga administrando y se podrá continuar con los alimentos convencionales”, explica el doctor.

EXPERIMENTACIÓN EXITOSA

Aún quedan varios años para que esta novedosa vacuna esté disponible para comercializarse en Chile, ya que, como su propósito final es que llegue a las personas, se deben hacer una serie de pruebas tanto en humanos como en animales y debe cumplir con ciertas normas establecidas por los organismos de salud. En todo caso se espera que en aproximadamente seis años más, la investigación esté bastante avanzada y ad portas de un uso más extensivo.

Actualmente es difícil conocer con exactitud el porcentaje de éxito de esta vacuna. Sin embargo, para el especialista el verdadero éxito es que la tecnología funcione y así una gran parte de la población opte por ella.

Asimismo, aún no se conocen contraindicaciones o efectos secundarios, aunque cuando ya esté más avanzada la investigación, se comenzará a hacer pruebas en animales y en personas para conocer sus respuestas frente al producto.

VENTAJAS

  • En una superficie pequeña de invernaderos se pueden producir muchas plantas o frutos, lo que sirve para una gran cantidad de fuente de vacuna. Probablemente con menos de un kilo de alimento sería suficiente para una persona.
  • Cuando estas vacunas sean comercializadas, posiblemente tendrán un costo menor que las vacunas convencionales.
  • Los costos de almacenamiento también serán menores, ya que, a diferencia de los productos farmacéuticos que deben ser almacenados a baja temperatura y con sistemas de refrigeración especial, las frutas con el patógeno integrado se podrán transportar a nivel de semillas, por lo tanto no habría que tener mayores cuidados de los que se tienen hoy en día para el transporte de frutas y verduras.
  • Esta vacuna será menos invasiva que las convencionales, ya que con estas últimas, al paciente se le hace una única administración, por lo que se necesita que sea lo suficientemente fuerte como para generar la respuesta deseada en el cuerpo. Las vacunas en las frutas podrán ser administradas en dosis más pequeñas pero en un periodo más largo.

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