CORRER CONTRA LA RUTINA

El boom de las maratones ya se instaló hace algunos años en Chile y se convirtió en uno de los eventos deportivos con mayor concurrencia. Actualmente muchos profesionales han dejado atrás los rutinarios gimnasios para unirse a este deporte, el cual requiere de arduos pero satisfactorios entrenamientos.

Correr una maratón no es fácil. Requiere de mucho entrenamiento, fuerza de voluntad y tiempo. Sin embargo, mejorar la velocidad, la resistencia y el estado físico no es el único beneficio que entrega este deporte, sino que además es un elemento revitalizante, energizante y organizador.

Martín Arias es uno de los entrenadores más cotizados y posee en su cuenta personal a más de 80 ejecutivos y profesionales de todas las áreas, que buscan el éxito tanto en lo laboral como en lo deportivo. Tiene 53 años y hace 15 se dedica a entrenar personas para maratones. Estudió educación física en la Universidad de Chile y ha obtenido con su equipo excelentes resultados en el campo amateur a nivel nacional e internacional.

Tiene experiencia de sobra. Fue entrenador de deportistas de elite y en 1987 formó el equipo de triatlón de la Universidad Católica. El año 2000 fue a los Juegos Olímpicos de Sydney y tuvo a tres deportistas entre los mejores diez del mundo. “Tuve un paso por el deporte competitivo de alto nivel muy bueno y muy destacado para un país chico como el nuestro”, agrega.

Sin embargo, hace tres años atrás Martín junto a su socio Rubén Arias tomaron la decisión de dejar el deporte competitivo de alto rendimiento y formaron su propio grupo, llamado TyM, principalmente impulsado por el boom de lo que estaba ocurriendo con las maratones internacionales. “Este nuevo proyecto me ha llenado de satisfacciones. Estoy muy contento porque ahora trabajo con adultos que lo toman muy en serio y ha sido un proceso de formación en el deporte para muchos de ellos. Hemos tenido logros extraordinarios. Tengo un buen número de deportistas bajo las tres horas. Sin embargo lo que más me motiva y alegra es que cada integrante mantiene un nivel alto de compromiso. Además entreno a un excelente y ejemplar grupo de mujeres”, señala.

En quienes forman parte de TyM se ha dado un círculo virtuoso muy interesante. “Partimos con 20 personas, que son el origen de este equipo, todos empresarios y profesionales de muy buen nivel. Pero no sólo era gente exitosa en lo profesional, si no que además querían lograr la excelencia en todo y eso lo llevaron al deporte. Ese ambiente y filosofía se ha mantenido con todas las personas que han ido ingresando. Todas tienen un compromiso mayor y un interés por obtener un logro deportivo y desarrollar su talento”, dice.

LAS MUJERES DE MARTÍN

En TyM, los deportistas se dividen entre triatletas y maratonistas. Martín está encargado de este último grupo, en el cual participan 90 personas que fluctúan entre los 25 y 56 años y de los cuales 34 son mujeres.

Es más, tiene un horario destinado especialmente para ellas, las cuales son todas mamás profesionales con poco tiempo para dedicarlo al deporte. Por ello que hace más de un año decidieron juntarse cuatro veces a la semana a las siete de la mañana en el Santuario del Valle, para aprovechar de entrenar antes de ir al trabajo y comenzar el día de una manera activa y revitalizante. Este horario ha sido respetado al 100% aunque llueva, truene o relampaguee.

Entre ellas, hay destacadas profesionales como Pilar Aspillaga; abogado y Directora Ejecutiva del Centro Nacional de Arbitraje, Fernanda de María; Coordinadora Ejecutiva en la Dirección de Procesos Creativos y Programación de Canal 13, Alejandra Ballivian; Gerente General del Hotel Alto Atacama, Rosario Ureta; abogado y profesora de Derecho Económico en la Universidad de los Andes y Claudia Giner; periodista de la revista Qué Pasa.

Como deportistas, las que más se destacan son Katherine Menke, que terminó la maratón de Nueva York en tres horas cinco minutos, Fernanda de María, quien realizó la maratón de París en tres horas y media e Isabel Briceño, quien completó la maratón de Santiago en tres horas y once minutos.

Según Arias, estas mujeres se dedican a este deporte principalmente porque es saludable y quieren sentirse vitales. “Yo me doy cuenta que, en el caso de ellas, el gimnasio ya no basta porque no hay un principio de búsqueda de la excelencia en términos de lograr objetivos”, agrega.

Para quienes realizan este deporte, el día que se corre la maratón es una fiesta en la cual se pone a prueba el entrenamiento. Pero saben que el camino no es fácil, pues deben entrenar al menos cinco veces a la semana. “Idealmente entrenamos cuatro veces durante la semana, entre 10 a 14 kilómetros al día y nos juntamos todos los sábados en distintos circuitos donde hacemos los trayectos más largos y ejercitamos la resistencia. Ahí hacemos dos horas o dos horas y media de trote continuado”.

“El entrenamiento es muy duro, pero la satisfacción que da el haber pasado todo el año entrenando con frío, lluvia y nieve para algo que nadie te obliga es muy grande. Uno siente que ya tiene la tarea hecha”, asegura Claudia Giner.

CAMBIO TOTAL

Sin duda, el factor común de los que entrenan para maratones con Martín Arias, son empresarios exitosos que buscan el éxito en otras disciplinas además de lo profesional. “En la mayoría de los casos son personas con una gran actitud a los desafíos, tienen carácter fuerte, son saludables y disciplinados. Todo ese conjunto de cualidades y hábitos de vida los vierten en cada actividad que desarrollan. Entonces el deporte les aporta otra cosa, que es forjar la voluntad. Lo que yo he observado es que la gente le puede quitar un tiempo a su trabajo, pero les fortalece lo que ya tienen; sus cualidades que los hacen exitosos”, añade.

Asimismo explica que se crea un cambio total en el organismo ya que las células y el corazón funcionan mejor, hay un mayor transporte de oxígeno y se disminuye el porcentaje de grasa. Pero también hay un cambio mental, en el cual se mejora el centro de la voluntad, el carácter y la alimentación. “Hay una serie de aspectos que les va a exigir una actividad como ésta y eso les provoca un cambio favorable en su conducta. Además se convierten en un ejemplo para quienes los rodean”.

El estrés también se disminuye gracias a este deporte. Cada vez que se ejercita, se liberan endorfinas las cuales dan una sensación de alegría y vitalidad. Eso, unido con la satisfacción de practicar el trote al aire libre, disminuye los niveles de ansiedad y permiten trabajar mejor en todos los ámbitos. “Según mi experiencia, estas personas, a la larga, trabajan menos horas al día pero son mucho más eficientes y aprovechan mejor el tiempo porque están más despiertos y lúcidos”, añade Arias.

Según la abogado Pilar Aspillaga, el entrenar para maratones sin duda da una disciplina y aporta la capacidad de organizarse, de cumplir metas, de ser obediente y cumplidor. “El entrenamiento tiene toda una técnica y estrategia detrás que, a veces, uno no entiende, pero poco a poco se le va encontrando la lógica. Cada tipo de entrenamiento va desarrollando distintas habilidades”.

Para practicar esta disciplina no es necesario ser un deportista destacado. Sólo se necesitan las ganas, el compromiso y la constancia. Todo el resto lo hará Martín.

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