MUJERES LÍDERES EN EMPRESAS CHILENAS

Las tres son muy distintas. Incluso tienen nacionalidades diferentes: una es alemana, otra peruana y la otra chilena. Sin embargo ellas ocupan importantes cargos en empresas nacionales. Coinciden en que las redes personales de apoyo son fundamentales para poder ser una mamá trabajadora y que, sin éstas, no podrían complementar el ámbito laboral con el personal.

Gabriele Lothholz, Gerente de Asuntos Corporativos de Cencosud; Cristina Bitar, Directora Ejecutiva de Hill & Knowlton Captiva; y Lucy Krell, socia de Heidrick & Struggles, describen como han logrado surgir en el mundo del trabajo en Chile.

Gabriele Lothholz

“EL LIDERAZGO NO ES CUESTIÓN DE GÉNERO”

Gabriele Lothholz se considera una ciudadana del mundo. Nació en Mannheim, Alemania, donde vivió hasta los 11 años. Luego se trasladó a Lima, Perú por el trabajo de su padre. De ahí en adelante ha vivido en todas partes: Alemania, Inglaterra, Francia, España, Filipinas, Malasia y finalmente Chile, donde decidió junto a su marido chileno, descendiente de alemanes, echar raíces y darles a sus tres hijos un lugar estable para vivir.

Es una mujer absolutamente multifacética tanto en lo laboral como en lo personal. Habla seis idiomas: inglés, alemán, español, francés, catalán y está aprendiendo portugués.

Comenzó su carrera como ingeniera comercial en Londres, la cual la terminó en Alemania y años más tarde realizó un post grado en Comunicaciones Corporativas en Barcelona. El hecho de trabajar como Directora de Comunicaciones de L´oréal, una compañía multinacional con filiales en todo el mundo, le dio la posibilidad de seguir a su marido, quien también por trabajo debía vivir en distintas partes de Asia y Europa.

Gracias a sus constantes viajes, desarrolló la capacidad de adaptarse donde fuera y Chile no fue la excepción. Actualmente es Gerente de Asuntos Corporativos en Cencosud, cargo que ocupa hace casi tres años.

– ¿Por qué decidiste vivir en Chile?

– Una de las razones de por qué decidimos venir a Chile es por la red de apoyo existente, la cual da una gran tranquilidad y permite realizarse a través del trabajo. Acá decidimos echar raíces y Chile nos convenció por el apoyo familiar y a nivel doméstico que existía. Además queríamos un lugar donde nuestros hijos vivan seguros junto a su familia y que puedan formar lazos de amistades por muchos años. Naturalmente no es fácil estar lejos de mis padres, mi hermana y familia.

– ¿Cómo llegaste a ser Gerente de Asuntos Corporativos en Cencosud?

Fue un poco por casualidad. Llegué a través de una amiga a una entrevista y tuve una muy buena conexión con la empresa, con Sr. Horst Paulmann, Presidente del grupo Cencosud, y con Laurence Golborne, su Gerente General. Aquí vi una oportunidad para aportar de forma positiva a la empresa. Comencé creando un área de Comunicaciones Estratégicas, la cual con el tiempo ha sido reconocida como una herramienta de gestión, y un área de Responsabilidad Social Empresarial consolidada. Partí como jefa de relaciones públicas porque no existía el cargo de Gerente de Asuntos Corporativos. También me tocó realizar asesoría sobre temas que son relevantes a nivel corporativo, para la compañía en otros países en los que estamos presentes.

Lo que más me motiva es que al interior de la empresa se valora el aporte que el área realiza, por lo que siento un reconocimiento al esfuerzo.

– ¿Cuál es tu gran desafío como mujer trabajadora?

– Mi máximo desafío es complementar las dos grandes pasiones de mi vida: mi familia y mi trabajo.

– ¿Cómo logras equilibrar tu vida laboral con tu vida personal?

– Es un gran esfuerzo diario que debo hacer. Personalmente tengo que esforzarme en ponerme límites. Una de mis características es ser perfeccionista y siempre trato de hacer muy bien mi trabajo. La mujer quiere demostrar que puede y quiere ser ejemplar. A veces uno privilegia el trabajo en perjuicio de la familia, pensando que finalmente los hijos y el marido lo van a perdonar porque saben que estoy trabajando. Pero hay momentos en que se tiene que poner límites y estar con los hijos cuando lo necesitan. Tengo la ventaja de vivir muy cerca de mi trabajo y, junto a mi marido, almorzamos con nuestros niños, entonces nos reunimos en la mañana junto al desayuno, luego a mediodía y en la noche conversamos de cómo estuvo el día de cada uno. Hacemos un gran esfuerzo para privilegiar a la familia y a algunos amigos cercanos. Pero sin el apoyo de mi marido yo no podría complementarme bien en ninguno de los ámbitos.

– ¿Cómo es estar inserta en un mundo manejado generalmente por los hombres?

– Cuando yo llegué a Chile nadie me conocía y tenía que demostrar lo que podía hacer. Yo siempre trato de hacer una diferencia y de aportar, esa es mi filosofía. Si es que lo haces bien y la empresa se puede desarrollar mejor gracias a tu trabajo, llega el reconocimiento por el esfuerzo. Yo me siento muy apoyada en todo lo que he hecho en esta compañía, independientemente que sea mujer, y eso me hace más fácil el trabajo. Creo que ser mujer me ha ayudado a ver las cosas desde otro ángulo y eso aporta en un ambiente predominantemente masculino. Pero finalmente, el trabajo hay que hacerlo bien, ya que a cualquier persona la evalúan por los resultados obtenidos y en eso no tiene nada que ver con que si eres hombre o mujer.

– ¿Qué diferencia aporta la mujer en los cargos importantes de las empresas?

– La mujer es más emotiva, más empática, más social y eso influye en la gestión y en la forma de liderar. En mi caso personal, siempre trato de ser muy natural y espontánea, he tratado de seguir siendo yo, tanto con mi lado positivo como negativo. Yo soy una persona muy motivadora y con energía, y trato de traspasar mis ganas en los proyectos y mis pasiones a quienes trabajan conmigo. A veces soy un poco emocional, pero eso no me ha perjudicado, por el contrario. Las mujeres somos así y no tenemos por qué asumir una actitud masculina o esconder lo que sentimos. Finalmente, la vida es un convivir entre hombres y mujeres y eso se está reflejando en la gestión de las empresas. Tanto el mundo femenino como el masculino tienen su razón de ser y cuando estos mundos se integran adecuadamente se nota positivamente en la forma en que funcionan las compañías.

– ¿Cómo se puede ejercer el poder en los altos cargos de una compañía pero sin perder la esencia femenina?

– Desde mi primer trabajo tuve que enfrentarme a esa pregunta. Yo siempre trato de ser natural, fiel a mí misma, a mis convicciones y a mi esencia de mujer. Es por ello que, más que ejercer poder, trato de ejercer liderazgo, lo cual se logra traspasando mis convicciones y mi pasión por las cosas que emprendo a mi equipo de trabajo. Los resultados hablarán por si solos. Si es que yo, con mi forma de ser, aporto a que la empresa se pueda desarrollar de una mejor manera, me siento realizada.

– De manera global, ¿se está considerando más a la mujer en cargos importantes dentro de las compañías?

– Yo estoy convencida que sí. La sociedad ya descubrió todo de lo que la mujer es capaz de hacer y de todo lo que puede aportar. Una economía dirigida netamente por hombres es poco natural, ya que falta el aporte femenino. La mujer no está menos preparada que el hombre para ejercer liderazgo. Hoy en día las mujeres tienen acceso a la Universidad y están ocupando, cada vez más, roles importante en el mundo laboral. Lo que si, necesitamos buscar apoyo para poder equilibrar lo profesional con lo personal. En una pareja, ambos tienen ciertos roles en la vida familiar. A veces hay que saber compartir y pedir ayuda. Hay que involucrar al marido y apoyarse en el network que se tiene. A veces las mujeres tendemos a acaparar todo porque creemos que lo podemos hacer mejor y al final nos perjudica, porque es imposible ser perfecta en todos los ámbitos. Eso mismo se debe hacer en el trabajo. Personalmente, ese es un gran desafío, pero a veces hay que saber perder una batalla para ganar la guerra. Hay que saber delegar en el momento preciso para salir adelante.

Cristina Bitar

La mujer se ganó un terreno en el mundo laboral”

Quizás su trabajo más conocido por todos fue cuando asumió la dirección como generalísima de la campaña del candidato Joaquín Lavín en las últimas elecciones presidenciales. Sin embargo, hoy, Cristina Bitar, está en otro ámbito. Es socia fundadora de Captiva, empresa que en 1999 se fusionó con la compañía líder a nivel mundial en comunicación estratégica, formando Hill & Knowlton Captiva, donde se desempeña como Directora Ejecutiva.

Anteriormente, en el año 1993 fue asesora del Ministro de Hacienda, en 1995 asumió la dirección del Departamento APEC del Ministerio RREE de Chile y participó en la creación de la Fundación Chilena del Pacífico. Además forma parte de Comunidad Mujer donde, desde 2003, se desempeña como Vice-Presidente, es miembro de la Comisión Bicentenario de Chile y es fundadora y Directora Ejecutiva de Independientes en Red.

Cristina Bitar es economista de Dartmouth College y posee un MBA de Tulane University, EEUU y un Magíster en Administración de la Universidad de Chile. Pero lo más importante: es mamá de dos hijos. Por ello debe compatibilizar los desafíos de una importante carrera con su rol de mujer.

– ¿Cómo es estar inserta en un mundo principalmente ocupado por los hombres?

– Más de que estén los hombres o que no estén ellos, yo creo que lo difícil de insertarse full time en un trabajo es compatibilizar la vida laboral con la vida personal. Ese es básicamente el gran desafío. Creo que hombres y mujeres deben trabajar juntos y eso es un tremendo valor. No podríamos hacer las cosas que hacemos si es que no trabajamos juntos. Lo más complicado para la mujer es compatibilizar hijos, marido, padre, madre y amigos con todas las responsabilidades de trabajo.

– ¿Cómo logras complementar tu rol de mujer con tu profesión?

– Cuesta y no siempre lo logro. Hay momentos donde me siento súper realizada, porque a mi me fascina mi trabajo y me encanta lo que hago, pero cuesta cualquier cantidad. No siempre le puedes cumplir a todos pero trato de hacer lo mejor que puedo. Sin embargo es una exigencia gigantesca y bien agotadora ya que todos los días trato de compatibilizar los dos ámbitos de mi vida.

– Frente a esto, ¿crees que sería más fácil para la mujer si es que se regulariza el tema de la flexibilidad laboral?

– De todas maneras. En Chile estamos muy retrasados en el tema de la flexibilidad laboral, a pesar de que el Gobierno asegura que si existe. Hoy en día no puedes contratar a gente por ciertas horas a la semana ya que no hay un sueldo fijo por hora. Además, es difícil aceptar un cargo de una persona que trabaje en su casa y si es que fuese así, los contratos no pueden ser tan formales. Todavía hay muchas restricciones para mujeres que quieren tener ambas cosas bien equilibradas. A mi me encanta trabajar full time pero hay un montón de mujeres que les gustaría una regulación laboral en esa línea. Sin duda incrementaría la participación de la mujer en el mundo del trabajo, al menos formalmente.

– ¿Es posible ejercer el poder en la empresa sin masculinizarse?

– Sí, absolutamente. La parte femenina, la intuición y la forma de ser de la mujer caben en el trabajo. Uno puede compatibilizarlo totalmente. Se puede ser más seria y hablar en un lenguaje de trabajo que generalmente es más masculino por lo organizado y frío que es pero a la vez se puede incorporar un montón de calidez, intuición y eficiencia. Yo creo que el ambiente no es femenino o masculino, sino que debe ser eficiente y eso lo pueden lograr tanto hombres como mujeres.

– ¿Cuáles son las principales diferencias entre un hombre y una mujer en el mismo cargo?

– La mayor diferencia es que la mujer es capaz de usar más sus emociones y su intuición para tomar las decisiones. Eso, unido con la parte racional, es la mejor mezcla. A veces puede generar más problemas pero a la vez es un gran activo.

– ¿Crees que actualmente se está valorando más a la mujer para altos cargo de las empresas?

– Absolutamente. Es impresionante como hoy no sólo se las valora más, sino que también se necesitan más. La mujer se ganó un terreno en el mundo profesional laboral que ya nadie se lo puede quitar. Creo que esto es recién el inicio de lo que viene en todo ámbito, no sólo en las empresas.

– ¿Por qué crees que algunas empresas pueden dudar en contratar mujeres para cargos importantes?

– No creo que las empresas duden en general de la mujer, si no que depende de cada caso. Si tú sabes que una mujer quiere tener cinco guaguas seguidas y esa es su prioridad, claramente no es la mejor alternativa para promover porque no va a estar dedicada al 100% en su trabajo. Pero no necesariamente todas las mujeres están en la misma situación. Al revés, creo que hay muchas oportunidades para las mujeres hoy en día.

– ¿La existencia de redes, principalmente personales, es fundamental para que la mujer pueda trabajar?

– De todas maneras. Una mujer que no tiene la capacidad de formar redes personales de apoyo, principalmente en la familia directa, es muy difícil que pueda trabajar y compatibilizar su vida laboral con la vida personal. Las redes son claves.

– En el extranjero y principalmente en los países desarrollados, las redes personales de apoyo son más reducidas y sin embargo el índice laboral de la mujer es más alto que en Chile. ¿Cómo logran compatibilizarlo?

– Es que tienen una institucionalidad de soporte social más alta. Las salas cunas, los days care y los centros donde dejan a sus niños son de primera, de gran calidad y con mucha información. Las redes de apoyo alrededor de las mujeres profesionales en el mundo desarrollado no están necesariamente en la familia o en las nanas, están en la sociedad. Se generan porque ellas las necesitan. En Chile todavía estamos lejos de eso, recién estamos tratando de hacer salas cunas para todo el país. Miles de mujeres que no tienen recursos para contratar a alguien para que les cuiden a sus hijos, no tienen opción de trabajar, salvo que se los puedan dejar a sus madres o suegras, cosa que hacen muchas. Hay que desarrollar instituciones más sólidas y más serias, en que sabes que van a cuidar a tu hijo y no les va a pasar nada. Todavía nos falta mucho por desarrollarnos en ese tema. Pero en la medida que las mujeres trabajemos más, va a haber mayor demanda de ese tipo de apoyos y se van a ir creando. Pero para eso hay que comenzar con regulaciones de mayor flexibilidad laboral y por que la sociedad confíe más en las mujeres. En mi experiencia, cada vez que se les ha dado responsabilidades a las mujeres, ellas han sabido cumplir muy bien. En ese sentido veo cada vez menos barreras para la mujer en el mundo del trabajo.

Lucy Krell

“no se puede traicionar la esencia de mujer”

Lucy Krell es Ingeniera Comercial de la Universidad de Chile. Trabajó ocho años en Unilever en el área de Marketing y de Ventas, donde terminó ocupando el cargo de Gerente Regional de una categoría de productos. Hoy es socia de Heidrick & Struggles, una importante consultora en selección de ejecutivos.

Para ella es fundamental lograr compatibilizar su rol como mujer trabajadora con su papel de madre y esposa. Asegura que para ello es muy importante la capacidad de organización, ser práctica y fabricarse una red de apoyo en los temas domésticos.

– ¿Cuál es la situación actual de las mujeres en el ámbito laboral?

– Yo creo que las mujeres estamos en permanente cambio y hemos cambiado de una forma más acelerada que los hombres. Somos muy distintas a nuestras mamás y abuelas. En cambio nuestras parejas no son muy diferentes a sus papás en términos del rol del hombre versus el rol de la mujer. En ese sentido no es fácil, porque la mujer se tiende a sobrecargar más en cuanto a todos los otros aspectos de la vida. Está constantemente balanceando sus distintos roles y en ese sentido se entrega más y tiende a sacrificar sus propios espacios a favor de la casa, los hijos y el marido. Si por ejemplo, ambos son profesionales y una de las carreras tiene que supeditarse a la otra, generalmente es la de la mujer.

– ¿Crees que esa situación puede cambiar?

– Sí. Observo que la gente joven está adoptando un modelo distinto, más colaborador. El mundo aún es muy machista y todavía existen ciertos códigos. Si bien es cierto que el hombre se va a demorar en cambiar, el tema va a terminar siendo más repartido. También la estructura de la familia está cambiando: la mujer se está casando más tarde y teniendo menos hijos a mayor edad. Su actitud está siendo “más de armas tomar”, como para hacer calzar la vida personal con la profesional. Yo creo que el hombre se va a tener que adaptar no tanto en lo profesional, sino que va a tener que comenzar a colaborar más en los temas domésticos del día a día. También podemos observar que en la actualidad existen algunos ejemplos de maridos que están dispuestos a supeditarse a favor de la carrera de su mujer. Creo que vamos en esa dirección, no vamos rápido pero estamos encaminados.

– ¿Cómo lograr ser mujer y tener un importante cargo de una empresa?

– Yo invertí muchos años en mi trabajo. Hay un periodo que no es fácil, que es cuando los niños están muy pequeños. Por suerte, durante ese tiempo trabajé en una empresa que me dio muchas facilidades. Era una compañía multinacional que tenía sala cuna, entonces cuando mis niños tenían tres meses los dejaba ahí y los iba a ver varias veces al día mientras trabajaba. Incluso cuando estuve de pre y post natal me promovieron. Tuve la suerte de estar en una compañía de muy buenas prácticas de managment y que me dio muchas posibilidades en el periodo más crítico que es cuando nacen los niños y son muy pequeños.

– Y en esa situación ¿nunca pensaste en dejar de trabajar?

– Yo estoy casada con un médico y en los primeros años era importante que yo trabajara para que él terminara su especialización y se consolidara profesionalmente. Así que, como no tenía alternativa, no me lo cuestioné y trabajé. Cuando ya tuve la posibilidad de plantearme si trabajaba menos, mis niños ya estaban grandes y no me necesitaban tanto. Se dieron ciertas circunstancias de la vida que me empujaron a seguir cuando pude haber flaqueado.

– ¿Como se puede tener un cargo alto en la empresa sin masculinizarse y manteniendo el rol de mujer?

– Una siempre tiene una esencia femenina, pero hay que tener cuidado con que no te esteriotipen: no hay que ceder, no hay que verse tan femenina en el sentido de la forma en que somos y hablamos. Eso no significa ser masculina. Pero por ejemplo cuando un hombre te piropea mucho en la pega, te esta feminizando a pesar de que tu estás ahí como un par para él. Entonces hay que evitar esas situaciones y plantear desde un principio como deben ser las cosas. No ser masculinas pero si firmes con que no te esteriotipen ni te pasen a llevar. No hay que dejar que te vean como la niñita amorosa, sino que aprender a pararse bien sobre tus zapatos y proyectar una imagen profesional y creerte el cuento de que eres tan capaz o tan “chora” como el hombre y que acá el género se deja en la casa. En el trabajo somos personas, ni hombres ni mujeres y eres tan válida como el hombre. Yo les recomendaría a las ejecutivas que eviten andar sirviéndoles café a sus colegas o mostrarse demasiado serviles.

– ¿Cuales son las diferencias entre hombres y mujeres en un mismo puesto?

– En cuanto a una evaluación basada en competencia, yo creo que distintos estilos pueden ser igualmente efectivos. Cuando nosotros medimos competencias claves en una entrevista, buscamos ejemplos concretos de comportamientos relacionados con éxitos inmediatos de la persona, sin importar si es hombre o mujer. Al final lo que las empresas buscan es lograr el mejor resultado posible. Uno tiene que buscar, dentro de su estilo y personalidad, la manera de ser efectivo. Ahí podemos encontrar a veces mujeres que son muy estrictas y muy orientadas a resultados o encontramos a otras que son cariñosas y con un estilo más maternalista. Ambos estilos pueden ser igual de efectivos. Lo importante es que dentro de tu forma de ser, seas efectiva y logres los resultados que estás buscando, pero no puedes traicionar tu esencia.

– ¿Existe alguna preferencia de género para ciertos cargos de primera línea?

– Las empresas están abiertas a que el candidato sea hombre o mujer. Lo que sucede es que buscan el “anillo al dedo”, la persona cuya experiencia y trayectoria sea la más adecuada para esa empresa. El problema es que de aquellas mujeres que llevan 15 ó 20 años de experiencia laboral, no son muchas las que avanzaron y se consolidaron profesionalmente porque buscaron el camino con más libertades, de media jornada o un trabajo más empresarial. Entonces encontramos que el resultado de la mayor participación de hombres en los cargos gerenciales, más allá que ser promovido y preferidos por las empresas, se debe a que muchas mujeres han frenado su carrera. Hay un grupo menor de mujeres con la experiencia necesaria para esos cargos. Pero sin duda, con el tiempo se irá equilibrando.

– ¿Por qué las mujeres están tratando de superarse profesionalmente?

– Forma parte de la evolución de las mujeres en muchos de los roles de la sociedad. Yo creo que la mujer ha cambiado en muchos aspectos, lo vemos incluso en la política donde la presidente actual de nuestro país es mujer y el desarrollo de las mujeres profesionales forma parte de esa evolución. La mujer nunca fue menos inteligente o menos capaz que el hombre. En la medida que esté determinada a seguir una carrera profesional, tiene las puertas abiertas de las empresas y me parece estupendo que lo haga. Además vivimos en un país donde hay redes de apoyo; puede ayudarse con la mamá, la cuñada por el tema de los niños, se puede tener nana en la casa e incluso se pueden hacer las compras de supermercado por Internet. Puedes, de alguna manera, organizarte para poder cumplir en los distintos roles y ese es un gran desafío que tenemos las mujeres.

– ¿Es distinto tener un jefe hombre a una jefa mujer?

– Yo he tenido buenos jefes hombres y buenas jefas mujeres y a la inversa también. No creo que tenga que ver con el género, sino que con las calidades humanas de cada uno.

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